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Crítica — La torre de hielo: Imaginar un nuevo cuento

Lucile Hadžihalilović dirige en "La torre de hielo" una particular, posmoderna y libre adaptación del cuento "La reina de las nieves". Una fábula violenta y oscura que cuestiona las relaciones de poder y los mecanismos propios del cine.

Ana Jiménez Pita

La torre de hielo: Imaginar un nuevo cuento

La torre de hielo (La tour de glace)

Año 2025

País Francia

Dirección Lucile Hadžihalilović

Guion Lucile Hadžihalilović
Geoff Cox

Producción Muriel Merlin
Ingmar Trost
Victor Hadida
Olivier Père
Rémi Burah
3B Productions
arte France Cinéma
Sutor Kolonko
Bayerischer Rundfunk

Reparto Marion Cotillard
Clara Pacini
Gaspar Noé
August Diehl
Lilas-Rose Gilberti

Fotografía Jonathan Ricquebourg

Montaje Nassim Gordji-Tehrani

Música Lexx
Olivier Messianen

Distribución Filmin

Duración 118 min

Fecha de estreno 20 de febrero de 2026

Género Drama

Sinopsis

Años 70. Atraída por las luces de la ciudad, Jeanne huye de un orfanato situado en lo alto de las montañas. Se refugia en un estudio de cine que explora en secreto por las noches. Durante el día se rueda allí la película La reina de las nieves, protagonizada por la enigmática Cristina. Jeanne cae inmediatamente bajo el hechizo de la bella y atormentada estrella. Entre la actriz y la chica surge una fascinación mutua.

La torre de hielo (La tour de glace)

Año 2025

País Francia

Dirección Lucile Hadžihalilović

Guion Lucile Hadžihalilović
Geoff Cox

Producción Muriel Merlin
Ingmar Trost
Victor Hadida
Olivier Père
Rémi Burah
3B Productions
arte France Cinéma
Sutor Kolonko
Bayerischer Rundfunk

Reparto Marion Cotillard
Clara Pacini
Gaspar Noé
August Diehl
Lilas-Rose Gilberti

Fotografía Jonathan Ricquebourg

Montaje Nassim Gordji-Tehrani

Música Lexx
Olivier Messianen

Distribución Filmin

Duración 118 min

Fecha de estreno 20 de febrero de 2026

Género Drama

Sinopsis

Años 70. Atraída por las luces de la ciudad, Jeanne huye de un orfanato situado en lo alto de las montañas. Se refugia en un estudio de cine que explora en secreto por las noches. Durante el día se rueda allí la película La reina de las nieves, protagonizada por la enigmática Cristina. Jeanne cae inmediatamente bajo el hechizo de la bella y atormentada estrella. Entre la actriz y la chica surge una fascinación mutua.

Como los cuentos de hadas, que comienzan con "Érase una vez", la última película de Lucile Hadžihalilović –La torre de hielo galardonada con el premio Zabaltegi-Tabakalera en la última edición del Festival de San Sebastián– se sitúa en un periodo temporal anacrónico, el de unos setenta bastante imaginativos, y en un mundo físico mutable que anclan la película al mundo de la fantasía. Al igual que las heroínas de los cuentos, Jeanne no tiene madre, pero, guiada por una postal, se encontrará con Cristina, actriz que interpreta a la reina de las nieves y con la que desarrollará una relación entre maternal y amorosa. Referenciando literalmente el cuento de Hans Christian Andersen y partiendo estilísticamente de la influencia de las adaptaciones checas de los cuentos de los años sesenta y setenta, Hadžihalilović establece también lazos con una tradición postmoderna del cuento de hadas que recuerda a los mundos crueles y placenteros que imagina Ángela Carter, y cuya relación entre las mujeres protagonistas evoca las genealogías feministas y lesbianas que reimaginaba Emma Donoghue en Kissing the Witch (1997). De esta manera, Hadžihalilović, como hicieran estas autoras, entre otras, ofrece agencia a sus personajes, aunque decidan usarla para violentar o huir. Su único objetivo es la libertad, aunque quizás su final no sea feliz.

El inicio del relato, como la narración omnipresente de los cuentos, está dominado por una voz en off. Es una voz femenina, abyecta y desmaterializada, sin anclaje en el mundo "real" de la película. Así, la película construye sobre sí misma distintos niveles de relato: el cuento, la "realidad" y la película que ruedan los personajes. Durante una primera parte son esta voz narradora, una postal o los abalorios que Jeanne debe ir recogiendo los que guían y dominan sus movimientos, como si se tratasen de migas de pan. Cuando Jeanne adopta el nombre de Bianca, comienza un nuevo cuento. Bianca es también el nombre de una de las protagonistas de Innocence (Lucile Hadžihalilović, 2004), una película cuyo mundo es también femenino, fantástico y cruel. En ella, Bianca es una joven que roza la adolescencia y que, al final de la cinta, sufre su primera menstruación. Esta Bianca, como la de La torre de hielo, abandona la seguridad de la escuela para enfrentarse a un mundo en el que debe explorar sus deseos. Como en los cuentos de hadas, cuyas princesas alcanzan la madurez a través de la heterosexualidad del matrimonio, las Biancas de Lucile Hadžihalilović se convierten también en "mujeres", pero esta vez por sus propios medios.

En La torre de hielo se plantean constantes juegos de espejos: primero, Bianca/Jeanne, y Cristina/La reina de las nieves –encarnada por una Marion Cotillard que interpreta al personaje desde el estatismo y el control, en un papel similar al que ya interpretaba en Innocence como profesora de las niñas–. Pero también existe una relación especular entre Cristina y Bianca, una reinterpretación de Eva al desnudo (Joseph L. Mankiewicz, 1950) o Blancanieves –Bianca haría referencia a este cuento directamente–, en la que la bruja se siente amenazada por la belleza y bondad de la princesa. Por último, el espejo funciona como portal entre realidad y fantasía, confundiendo a los personajes y al público.

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