Crítica — Yo te creo: Los espacios liminales de la justicia
En la cinta ganadora del último Festival de Sevilla, la joven dupla belga formada por Charlotte Devillers y Arnaud Dufeys retrata con intensidad y empatía el proceso judicial que atraviesan una mujer, su hija y su hijo a causa de la violencia infligida por el padre, poniendo de manifiesto las carencias del sistema y la necesidad de reforzar la protección que se ofrece a las víctimas.
Daniela Urzola
26 de marzo 2026
Yo te creo
País Bélgica
Año 2026
Dirección
Charlotte Devillers
Arnaud Dufeys
Guion
Charlotte Devillers
Arnaud Dufeys
Producción Macintosh Films
Reparto
Myriem Akheddiou
Laurent Capelluto
Ulysse Goffin
Adéle Pinckaers
Natali Broods
Fotografia Pépin Struye
Montaje Nicolas Bier
Música Lolita del Pino
Distribución Karma Films
Duración 78’
Fecha de estreno 27 de marzo
Género Drama
Sinopsis
Hoy es un día decisivo. Alice comparece ante un tribunal para defender la custodia de su hija y su hijo. A su lado, el padre persigue exactamente lo mismo. En una audiencia donde no hay margen para el error, la justicia deberá decidir qué es lo mejor para la menor y el menor, y dictar sentencia. Para ello será necesario escuchar a todo el mundo y considerar cada punto de vista. ¿Pero cómo distinguir la verdad de la mentira cuando tanto la madre como el padre aseguran actuar por el bien de sus criaturas?
Yo te creo
País Bélgica
Año 2026
Dirección
Charlotte Devillers
Arnaud Dufeys
Guion
Charlotte Devillers
Arnaud Dufeys
Producción Macintosh Films
Reparto
Myriem Akheddiou
Laurent Capelluto
Ulysse Goffin
Adéle Pinckaers
Natali Broods
Fotografia Pépin Struye
Montaje Nicolas Bier
Música Lolita del Pino
Distribución Karma Films
Duración 78’
Fecha de estreno 27 de marzo
Género Drama
Sinopsis
Hoy es un día decisivo. Alice comparece ante un tribunal para defender la custodia de su hija y su hijo. A su lado, el padre persigue exactamente lo mismo. En una audiencia donde no hay margen para el error, la justicia deberá decidir qué es lo mejor para la menor y el menor, y dictar sentencia. Para ello será necesario escuchar a todo el mundo y considerar cada punto de vista. ¿Pero cómo distinguir la verdad de la mentira cuando tanto la madre como el padre aseguran actuar por el bien de sus criaturas?
En años recientes, distintas directoras se han aproximado al drama judicial con una mirada de género, abordando asuntos antes poco explorados sobre las violencias estructurales intrínsecas a sus procesos e instituciones. Así lo han hecho cineastas como Justine Triet (Anatomía de una caída, 2023), Alice Diop (Saint Omer, 2022) o Alauda Ruiz de Azúa, cuya miniserie Querer (2024) plantea una disección profunda y magistral sobre el sistema judicial y lo falible que resulta cuando este no responde de manera adecuada a las víctimas. Esta mirada también se ha visto potenciada en el cine por la visibilidad cada vez mayor de casos reales (como el de Gisèle Pelicot, uno de los más impactantes a un nivel mediático), que evidencian cómo todo esto forma parte de un problema estructural mucho más grande en nuestra sociedad.
Charlotte Devillers y Arnaud Dufreys asumen esta difícil tarea en su ópera prima, Yo te creo, gran ganadora en el pasado Festival de Sevilla, donde recibió los premios a mejor película, mejor actriz y mejor guion. En poco más de una hora, el film nos ubica en el centro de una disputa familiar por la custodia de la hija y el hijo, revelando poco a poco las capas de violencia que han sufrido en manos de su padre. Exceptuando las escenas de inicio y fin, Yo te creo transcurre en su totalidad en el juzgado de familia al que acuden las partes para dar sus declaraciones. Es en esta etapa del proceso en la que se detienen Devillers y Dufreys, empleando para ello una puesta en escena que se debate constantemente entre la contención propia del contexto retratado y la tensión emocional que atraviesan los personajes.
Este encuentro de dos fuerzas ambivalentes se despliega en la sala de declaraciones, así como en las escenas que transcurren fuera de ella, momentos en los que la cámara renuncia al estatismo para intensificar el drama de manera mucho más directa. Pero es quizás en los momentos de mayor tranquilidad formal donde se esconde la verdadera fuerza dramática: en las declaraciones que ocupan la mayor parte del metraje. El formato 4:3 privilegia los primeros planos que van registrando no solamente lo que dicen los personajes sino también las reacciones y emociones por las que transitan. Lo anterior es apoyado por un diseño de sonido que enfatiza el aura psicológica de estos en contraste con lo aséptico del espacio en el que se encuentran.