Candela Sotos — La memoria rizomática
“Yrupẽ” es la ópera prima de la artista visual y cineasta Candela Sotos: una obra que, entre la ciencia y el arte, plantea un ejercicio de memoria histórica y personal a través de la reivindicación de Guillermo Fernández-Zúñiga, tío abuelo de la directora y pionero del cine científico en España, exiliado en Argentina durante la Guerra Civil. Desde su estreno en la 70.ª Seminci, el film ha cosechado grandes reconocimientos. Hablamos con Candela Sotos durante su paso por Novos Cinemas (Festival Internacional de Cinema de Pontevedra), donde recibió el premio de la sección Latexos.
Daniela Urzola
8 de enero 2026
Yrupẽ tiene un punto de partida muy personal, pero revela una reflexión colectiva. Además, ha tenido una recepción muy positiva en los festivales por los que ha pasado. ¿Crees que el público está cada vez más abierto a otros lenguajes? ¿O quizás conecta con esa necesidad de volver sobre la memoria, sobre todo en los tiempos tan oscuros que vivimos como humanidad?
Creo que es una combinación de cosas. Hay, por un lado, una conexión muy colectiva con esa parte de memoria histórica que no ha sido resarcida y que tiene un vínculo a nivel de las historias familiares y personales. Para prepararme me acerqué a muchas películas y proyectos sobre la memoria y me di cuenta de que hay una sensación de impotencia porque las posibles respuestas que puedes dar ante estos temas son muy limitadas. Y esto no sólo pasa en España; también en Latinoamérica, por ejemplo, con las dictaduras en Chile o Argentina. He hablado con gente que cuenta que sus abuelos y abuelas estuvieron en campos de concentración como Argèles-sur-Mer, pero que nunca hablaron de eso con ellos. Entonces conectan con esa idea del recuerdo no hablado como una especie de deuda.
Luego, en el propio proceso de montaje, con el equipo teníamos claro que queríamos que fuese una película democrática. No queríamos una película de archivo muy intelectual. Y en esa intencionalidad también siento que hemos logrado esa empatía. Quería que la película fuese de la vida, de la esperanza, de preguntarnos qué hay más allá de la superficie. Por eso, por ejemplo, decidimos no acabar con los campos de concentración. Porque hay una idea de que la floración sobrepase y que superemos la postura paralizadora de ser sólo víctimas.