Liv Ullmann — Una mujer más allá del cine
El próximo 17 de enero, Liv Ullmann recibirá el Premio a la Trayectoria 2026 de la Academia del Cine Europeo, en la 38.ª ceremonia, que se celebrará en Berlín. El reconocimiento de la EFA llega después de que la Academia de Hollywood le otorgara un Óscar honorífico en 2022 y de que el Festival de San Sebastián la distinguiera con el Premio Donostia en 2007. A los 87 años, Liv Ullmann puede estar orgullosa de ser una de las personalidades más importantes del mundo, una mujer que trasciende el cine y es un referente internacional.
Nuria Vidal
15 de enero 2026
"Recreó el mundo para mí convirtiéndolo en un lugar maravilloso donde todo era posible. En nuestro mundo, un árbol o una piedra eran mucho más que lo que alcanzaban a ver nuestros ojos. Ella me enseñó que las venas de las hojas estaban vivas y cómo latían. Y fue ella la primera en contarme que las plantas se quejaban cuando uno las maltrataba." (Liv Ullmann recordando a su abuela).
Estas palabras de Liv Ullman hablando de su abuela son una buena introducción a un breve repaso de su vida, porque en ellas se concentra la esencia de su cine, tanto como actriz como en su faceta de directora: la observación y el respeto del entorno, la capacidad de ver lo que se esconde detrás de los comportamientos humanos. La otra gran influencia de esta mujer de grandes ojos azules y belleza serena ha sido, sin duda, Ingmar Bergman, con el que vivió cinco años, tuvo una hija —Linn Ullmann— y fue su intérprete más fiel a lo largo de diez títulos que forman parte de la historia del cine.
"Cuando tenía seis años, mi padre murió. Sentía un vacío, pero también soñaba y fantaseaba mucho con que él estuviera cerca. Cuando empecé en el teatro a los 17 años, sentía que estaba sentado en la sala, observándome."
Liv Ullmann nació en Japón en 1938. A los seis años, la muerte de su padre hizo que toda la familia se trasladara a Noruega. Estudió teatro en Londres y luego en Noruega, donde consiguió sus primeros papeles importantes. De hecho, el teatro ha sido una constante en su vida, primero como actriz y luego como directora. Tenía muy claro que lo que quería era actuar. Su sueño pudo truncarse en un desgraciado casting para entrar en la Academia de Teatro de Noruega. Pero, como ella misma dice: "Una crisis puede llevarte a cosas buenas, porque tus recuerdos de esa crisis pueden convertirla en algo positivo". Lo positivo fue que empezó a trabajar (sin audiciones) en un teatro provincial.