Marguerite Duras — El cine del desgarro y la experimentación
La escritora Marguerite Duras falleció en 1996, a los 81 años. Treinta años más tarde, la recordamos en este artículo que recorre su extensa obra cinematográfica.
Marla Jacarilla
5 de marzo 2026
1- Mucho más que la escritora de El amante
La historia de mi vida no existe. Eso no existe. Nunca hay centro. Ni camino, ni línea. Hay vastos pasajes donde se insinúa que alguien hubo, no es cierto, no hubo nadie.
Marguerite Duras, El amante
Que la mayoría de gente defina a Marguerite Duras como escritora no quiere decir en absoluto que fuese sólo eso. De hecho, si por algo destacó Marguerite Germaine Marie Donnadieu —sí, Marguerite Duras era su pseudónimo— es por haber sido muchas cosas a lo largo de su vida: novelista, directora de cine, guionista, dramaturga, militante del partido comunista, alcohólica, ganadora del Premio Goncourt, ególatra, intelectual, madre, esposa, amante, feminista… y muchas, muchas cosas más.
Nacida y criada en Gia Định —por aquel entonces territorio perteneciente a la Indochina francesa—, Marguerite Duras pasó toda su infancia y adolescencia en un ambiente que la marcaría el resto de su vida. Huérfana de padre desde los cuatro años, vivió allí con su madre y sus hermanos, al margen de la cultura francesa de la que años más tarde formaría parte. Pasó sus años de infancia hablando vietnamita, yendo a cazar al bosque con su hermano mayor y sufriendo constantes penurias económicas (aun a pesar de pertenecer a una minoría blanca y privilegiada). Todos estos hechos la marcaron de modo indefectible y acabaron formando parte de su obra. Es posible, de hecho, que Marguerite Duras fuese una de las principales representantes de la llamada autoficción mucho antes de que la palabra autoficción inundase los debates entre escritores y escritoras, y las revistas literarias. Encontramos rastros de su vida en sus novelas Un dique contra el Pacífico (1950), El dolor (1985), El amante de la China del Norte (1991) y, sobre todo, en El amante (1984), su obra más conocida, traducida nada menos que a cuarenta idiomas.