Tesoros escondidos — Ander eta Yul: El triunfo de una pionera
Un reencuentro fatídico en la Euskadi oscura y desesperanza de los 80. Una historia de narcotráfico y ETA, con personajes llenos de contradicciones y dudas. La ópera prima de Ana Díez, "Ander eta Yul", es además el primer largometraje realizado por una directora en la industria cinematográfica vasca. También fue pionera por utilizar el euskera y el castellano indistintamente.
Kristina Zorita
12 de marzo 2026
Ander eta Yul
Año 1988
País España
Dirección Ana Díez
Guion
Ángel Fernández-Santos
Ana Díez
Ángel Amigo
Producción Igeldo Zine Produkzioak
Reparto
Miguel Muñárriz
Isidoro Fernández
Carmen Pardo
Joseba Apaolaza
Ramón Barea
Ramón Agirre
Fotografía Gonzalo F. Berridi
Música
Amaia Zubiria
Pascal Gaigne
Montaje Iván Aledo
Género Drama
Distribución PRIMERAN (plataforma de EITB)
Duración 90 min
Fecha de estreno Zinemaldia de 1988
Sinopsis
Años 80. Tras cumplir una condena por tráfico de drogas, Ander se ve obligado a regresar a la casa de su padre y su madre: el hogar de una familia que ya no existe. Mientras busca a su mejor amigo, Yul, inicia una relación amorosa y vuelve al trapicheo. Ander desconoce que Yul forma parte de un comando de ETA, justo cuando la banda comienza a matar camellos. El encuentro será trágico.
Ander eta Yul
Año 1988
País España
Dirección Ana Díez
Guion
Ángel Fernández-Santos
Ana Díez
Ángel Amigo
Producción Igeldo Zine Produkzioak
Reparto
Miguel Muñárriz
Isidoro Fernández
Carmen Pardo
Joseba Apaolaza
Ramón Barea
Ramón Agirre
Fotografía Gonzalo F. Berridi
Música
Amaia Zubiria
Pascal Gaigne
Montaje Iván Aledo
Género Drama
Distribución PRIMERAN (plataforma de EITB)
Duración 90 min
Fecha de estreno Zinemaldia de 1988
Sinopsis
Años 80. Tras cumplir una condena por tráfico de drogas, Ander se ve obligado a regresar a la casa de su padre y su madre: el hogar de una familia que ya no existe. Mientras busca a su mejor amigo, Yul, inicia una relación amorosa y vuelve al trapicheo. Ander desconoce que Yul forma parte de un comando de ETA, justo cuando la banda comienza a matar camellos. El encuentro será trágico.
Cuando se estrenó Ander eta Yul (Ander y Yul) en el Zinemaldia, yo tenía 20 años. Había vivido en un barrio azotado por la droga y había compartido clase con un chaval detenido más tarde por pertenencia a ETA. Como vasca y como periodista, la película me interpela. Como cineasta, la directora también. De los más de 30 largometrajes subvencionados por el Gobierno Vasco en la década de los 80, sólo uno fue dirigido por una mujer: Ander eta Yul. Era claro que debía ser mi tesoro.
Cuenta Ana Díez que, cuando volvió en 1985, después de cinco años en México, se encontró un País Vasco oscuro, en plena reconversión industrial, atravesando los años del plomo y con un alto consumo de drogas. Ella tampoco es la misma: "He vuelto, pero es muy difícil volver". Ese desasosiego se refleja en algunos de sus personajes.
La película arranca precisamente con un regreso. Ander (Miguel Muñarriz) retorna a Euskadi después de haber cumplido condena en el sur de España por venta de drogas. Llega a una Errenteria plomiza, que ya no reconoce, ni le reconoce. Sin apoyo familiar vuelve al trapicheo, mientras busca a Yul, su mejor amigo. Habían compartido salidas al monte y seminario, como muchos jóvenes vascos durante el franquismo.
El reencuentro sorprenderá a ambos. Ander pasea cuando, en un semáforo, una motocicleta se para a su altura. En la moto reconoce a Yul. Éste saca una pistola y parece encañonarle. La cámara se queda con el rostro de Ander mientras suena el disparo. El verdadero objetivo está fuera de campo, un recurso que Ana Díez utiliza en varios momentos del filme para cambiar de escenario y hasta de personaje principal.
A partir de esta escena nos adentramos en el mundo de Yul. Isidoro Fernández da vida a un joven sin trabajo que vive en una familia acomodada y milita en ETA, aunque la banda no se menciona explícitamente. Es un activista que duda. Cuestiona los objetivos elegidos por la banda, como el guardia civil retirado que acaba de matar. Díez habría querido reflejar el debate interno que se presumía en la organización. Dos años antes del estreno, ETA mató a Yoyes, una antigua militante. La zozobra de Yul nos brinda una de las escenas más poéticas de la cinta: una bomba del comando mata al burro de un chatarrero. Días más tarde, Yul se cruza con el chatarrero, que tira de su carro, y acelera.
Entre estos personajes que se pasean entre la vida y la muerte destaca la tercera protagonista: Sara, la joven con la que Ander inicia una relación. Carmen Pardo interpreta a una mujer que no gusta de multitudes, que deambula por las calles de noche –"hasta que no sale el sol no me entra el sueño"–. Es un personaje que va más allá de ser un mero facilitador de la trama de Ander. Con casa propia, Sara disfruta de su sexualidad libre, sin remordimientos ni ataduras.