Tesoros escondidos — Night Hunter: Cruzar el umbral
La existencia de "Night Hunter" ya es una declaración: animación artesanal hecha de miles de collages, pura materia de imagen en movimiento, que tiembla. Desde un cine pensado con las manos, Stacey Steers nos devuelve a Lillian Gish pero en otra noche, una en la que late la genealogía silenciosa de actrices atrapadas en arquetipos femeninos. Y ya sabemos lo que le toca hacer a una buena prisionera: escaparse.
Mariana Freijomil
15 de enero 2026
Night Hunter
Año 2011
País Estados Unidos
Dirección Stacey Steers
Guion Stacey Steers
Reparto Animación / Miss Lillian Gish
Música Larry Polansky
Montaje Phil Solomon
Distribución staceysteers.com
Duración 16 min
Fecha de estreno 2013 (Festival Punto de Vista)
Género Animación
Sinopsis
En esta película artesanal, compuesta por más de cuatro mil collages, Stacey Steers se apropia de la imagen de la actriz Lillian Gish y la proyecta en un escenario nuevo e inquietante. "Night Hunter" evoca un paisaje onírico perturbador, tejido a partir de alegorías, mitos y arquetipos.
Night Hunter
Año 2011
País Estados Unidos
Dirección Stacey Steers
Guion Stacey Steers
Reparto Animación / Miss Lillian Gish
Música Larry Polansky
Montaje Phil Solomon
Distribución staceysteers.com
Duración 16 min
Fecha de estreno 2013 (Festival Punto de Vista)
Género Animación
Sinopsis
En esta película artesanal, compuesta por más de cuatro mil collages, Stacey Steers se apropia de la imagen de la actriz Lillian Gish y la proyecta en un escenario nuevo e inquietante. "Night Hunter" evoca un paisaje onírico perturbador, tejido a partir de alegorías, mitos y arquetipos.
Más que hablar del argumento, conviene hablar de la materia. Night Hunter se construye desde lo manual. Stacey Steers trabaja con una cámara de 35 mm sobre una mesa de animación Oxberry. No recurre a la animación por sustitución en su sentido clásico (piezas prefabricadas e intercambiables), sino que parte de un collage y lo modifica y recompone fotograma a fotograma, una y otra vez. Esa decisión exige alrededor de ocho collages por segundo de película e implica un largo proceso de trabajo.
Esta apuesta por la manualidad y lo táctil es fruto de la evolución de la trayectoria de la directora. Aunque sus primeros trabajos —Watunna (1990), con narración de Stan Brakhage, y Totem (1999)— están realizados con acuarela y dibujo, ya anticipan un imaginario surrealista que pivota entre el mito, la metamorfosis y el mundo animal. Su colaboración posterior con profesionales de la animación como Janie Gaiser y Larry Jordan la inspiró para desarrollar un nuevo estilo, basado en el collage. Este cambio cristaliza en el cortometraje Phantom Canyon (2006), donde empieza a tomar imágenes de grabados e ilustraciones del siglo XIX como materia prima. Night Hunter retoma esta fuente, pero introduce un elemento nuevo: la imagen de la estrella del cine mudo Lillian Gish. Al hacerlo, invoca la historia del cine y, en particular, el imaginario en torno a los arquetipos femeninos fijados en la pantalla; como veremos, para desplazarlos.
En el film de Steers, Gish es un ama de casa que habita una vivienda situada en la copa de un árbol, en un bosque oscuro. No sabemos a quién espera ni para quién realiza las tareas del hogar: coser, cocinar y custodiar unos huevos que protege de serpientes y polillas gigantes. La elección técnica de la directora dota a las imágenes de una vibración sutil. Este efecto se percibe con claridad en los primeros planos de Night Hunter, donde la protagonista se mueve con una pausa queda, que casi sugiere el halo de su respiración. Esta característica le otorga fuerza vital y profundidad psicológica; su angustia ante los sueños que la asaltan cada noche y ante las mutaciones del hogar resulta verosímil, incluso dentro del contexto surrealista.