Cannes — 2026: La aventura soñada del Festival de Cannes
El premio del jurado para "The Dreamed Adventure" de Valeska Grisebach ha sido el único reconocimiento del palmarés oficial para un filme realizado por una mujer. Sin embargo, las directoras han triunfado en las secciones alternativas: la espléndida "La Gradiva" de Marine Atlan se ha coronado en la Semana de la Crítica, la enigmática "Everytime" de Sandra Wollner ha ganado en Un Certain Regard, la muy recomendable "Ben'Imana" de Marie-Clementine Dusab ha conseguido la Cámara de Oro a la mejor ópera prima y la iraní "Rehearsals for a Revolution" de Pegah Ahangarani se ha llevado el Ojo de Oro al mejor documental.
Eulàlia Iglesias
28 de mayo 2026
Valeska Grisebach, una de las cineastas más sólidas surgidas de la Escuela de Berlín, ha aterrizado en la sección oficial de Cannes con quizá el filme más estimulante de la competición, The Dreamed Adventure, que puede considerarse en parte una continuación de la anterior Western (2017). Como en esa película, la cineasta alemana viaja hasta Bulgaria para explorar un territorio fronterizo y fuera de la ley en los confines de la Europa contemporánea. Pero esta vez no involucra a personajes alemanes ni se centra especialmente en universos masculinos. El filme arranca con Said, encarnado por Syuleyman Alilov Letifo (que también aparecía en Western), un hombre de mediana edad que regresa a Svilengrad, una villa fronteriza entre Bulgaria, Turquía y Grecia, para reanudar algún negocio. Después de un prólogo que recuerda aquellos films de Wim Wenders que se movían en el transcurso del tiempo de carreteras secundarias, a Said le roban el coche. Pero, providencialmente se encuentra con una antigua conocida, Veska (Yana Radeva), que se ofrece a echarle una mano y le invita a visitar la excavación arqueológica que dirige. Veska no tarda en tomar el protagonismo del film, aún más después de la desaparición no explicada de Said. De su mano, recorremos las dinámicas que mueven este rincón perdido del mundo: negocios ilegales, trapicheos de todo tipo, inmigración clandestina, recuerdos de antiguas épocas, revanchas postergadas, socialización de proximidad… Veska actúa como una de esas detectives que mete la nariz donde no la llaman, con un empuje carismático y una capacidad inmensa para integrarse en todo tipo de grupos. También se muestra capaz de solucionar ella misma algún negocio empantanado. Grisebach construye la telaraña social y humana de The Dreamed Adventure mediante una serie de encuentros y conversaciones diversas con todo tipo de personajes, habitantes reales del lugar que se prestan al juego. La directora introduce elementos inesperados, más propios del western, el cine de mafias o el thriller policiaco, en esta propuesta de aires naturalistas y base documental. The Dreamed Adventure también está atravesada por una tensión sexual insólita, llevada por su decidida protagonista, y por su conexión con diferentes hombres a lo largo del film, sobre todo con Said. Grisebach revela esta dimensión fotogénica y atractiva de un tipo de intérpretes, no profesionales y de edad madura, a quienes no suele concederse este tratamiento propio de otro tipo de protagonistas. El cuarto largometraje de la directora alemana ha sido el único firmado por una mujer que forma parte del palmarés de la sección oficial del Festival de Cannes 2026. El premio del jurado reconoce una de las películas más abiertas y sorprendentes de la competición, que se aleja de cierta fórmula de cine de festivales recurrente en otros títulos ganadores.