Mirando hacia el futuro del cine catalán firmado por mujeres
Te proponemos una selección de 10 títulos, de diferentes formatos y duraciones, que demuestran la diversidad de un cine catalán actual con un gran potencial de futuro.
Eulàlia Iglesias
19 de marzo 2026
Cura sana
Las 10 apuestas de futuro escogidas no discriminan entre largos y cortos, ficción y no ficción, para poner en evidencia la madurez del cine catalán firmado por mujeres en todos los ámbitos. Entre las características que comparten estos films, encontramos el interés por cubrir huecos pendientes en cuanto a la representación de experiencias políticas, generacionales, sexuales, culturales o emocionales que apenas habían tenido eco en nuestro cine. Otro elemento clave es una visión mucho más colaborativa y diversa de la creación cinematográfica, que rompe con frecuencia con las concepciones de la autoría más individualizadas y masculinas. Las películas firmadas por colectivos son cada vez más habituales, sobre todo si hablamos de óperas primas, porque además permiten sumar esfuerzos para hacer posibles miradas jóvenes desde contextos de producción todavía semiprofesionales o precarizados. La calidad de estas propuestas viene avalada por el hecho de que la mayoría han circulado por festivales internacionales. Pero, al mismo tiempo, también podemos señalar una asignatura pendiente: echamos de menos más películas específicamente de género: fantástico, ciencia ficción, acción, terror… Una problemática ligada tanto a cuestiones de presupuesto como a la falta de una tradición de mujeres cineastas en estos ámbitos más específicos que, poco a poco, se va compensando.
Suc de síndria (2019) de Irene Moray
Un corto que ha marcado un hito en la representación de la sexualidad en el cine de nuestro país. Tras debutar con Bad Lesbian (2018), Irene Moray indaga en Suc de síndria en el proceso de recuperación tras un abuso sexual y en la restauración de una sexualidad plena, consensuada y gozosa, en un filme que apuesta por otras formas de retratar los cuerpos, sin renunciar al erotismo y la sensualidad. El cine de Elena Martín, que aquí ejerce de actriz protagonista, late al mismo ritmo que el de Moray, que ha continuado su carrera con Plàcton (2025), estrenada en el Festival de Locarno.
Castells (2022) de Blanca Camell
La cineasta Blanca Camell encarna un perfil cada vez más habitual entre las nuevas generaciones, no sólo en el mundo del cine: el de la profesional que desarrolla sus estudios y/o la carrera en buena parte fuera de nuestro país. Su obra recoge esta experiencia de moverse entre dos territorios, al tiempo que se centra en el deseo expresado por un personaje femenino. En la ficción, el corto Castells, además, evidencia cómo uno de los elementos clave de la cultura popular catalana apenas ha tenido quien la filme. Ella pone en escena los castells huyendo de folklorismos, desde la intensidad de una práctica asociativa en la que los cuerpos de personas de distintas generaciones entran en contacto próximo, pero no sensual, para conseguir un objetivo común.
La amiga de mi amiga (2022) de Zaida Carmona
Como ocurre con Alteritats, el primer largo de Zaida Carmona es la demostración de la existencia de un nuevo cine queer catalán, con raíces tanto en el new queer cine estadounidense de los noventa como en el cine de autor europeo, con anhelos y luchas compartidas entre muchas profesionales, y una idiosincrasia propia. En este caso, Carmona se refleja en la obra de Éric Rohmer para desarrollar una comedia romántica bollera plenamente barcelonesa, repleta de citas cinéfilas, cameos pop, enredos sexuales y encuentros (poli)amorosos.
Los caballos mueren al amanecer (2022) de Ione Atenea
El cine catalán puede presumir de un cultivo fructífero y diverso de la no ficción, un territorio en el que se mueven muchas cineastas. El largo de Ione Atenea es una buena muestra de ello: un documental en el que la directora investiga las vidas y trayectorias quien antiguamente habitaba la casa donde reside a partir de los objetos que allí encuentra. Para acabar revelando las fascinantes biografías de dos hermanos y una hermana que, en la Barcelona de la segunda mitad del siglo XX, encontraron en la práctica del cómic, el cine amateur y la música, un refugio para evadirse de las miserias del franquismo a través de la creación artística.
Alteritats (2023) de Alba Cros y Nora Haddad
La experiencia lésbica desplegada en toda su diversidad a partir de los relatos en primera persona de testigos de generaciones y procedencias diversas. Alba Cros y Nora Haddad ponen su talento como directoras al servicio de plasmar la realidad de sus protagonistas dentro de su contexto habitual, sin estilizaciones ni interferencias externas. Así conocemos a una madre trans y su compañera; una trabajadora sexual de origen migrante; dos estudiantes musulmanas; unas jóvenes campesinas; una pareja de veteranas militantes; y una persona trans no binaria que hackea su cuerpo. Una genealogía interconectada de identidades que desafían a la norma desde su práctica cotidiana.
Un sol radiant (2023) de Mònica Cambra y Ariadna Fortuny
Las responsables de esta ópera prima marcan su filiación con el cine catalán firmado por mujeres ya desde la elección de una de las protagonistas, Laia Artigas, descubierta en Estiu 1993 de Carla Simón, y también en la voluntad de trabajar en colectivo, a modo de la pionera Las amigas de Àgata, de Laia Alabart, Alba Cros, Laura Rius y Marta Verheyen. Asimismo, apuntan el anhelo por desarrollar un cine de género desde la estética más habitual del drama naturalista familiar en entornos rurales. Un sol radiant se presenta como un inesperado drama apocalíptico en el que el fin del mundo se sitúa fuera de campo, para explorar las angustias y resiliencias de las mujeres de distintas generaciones de una familia.
Cura sana (2024) de Lucía G. Romero
A medio camino entre una versión catalanocubana de Rosetta y una variante de The Florida Project ambientada en el extrarradio de Barcelona durante la verbena de San Juan, el primer corto de Lucía G. Romero, uno de los más comentados y esperados de los últimos años en nuestro país, captura con una inmediatez física impactante, la energía brutal de dos hermanas adolescentes que tienen que espabilarse para llevar la cena a casa mientras evitan que la violencia intrafamiliar acabe enturbiando su relación fraternal.
Els buits (2024) de Isa Luengo, Sofía Esteve, Marina Freixa Roca
Tres directoras siempre inquietas que colaboran a menudo (Luengo y Esteve han firmado la muy reivindicable Perpetua felicidad; Esteve y Freixa son responsables de la docuserie Follo ergo sum) y aquí suman fuerzas para realizar uno de los ejercicios de memoria histórica con mayor impacto del cine reciente. A través de una entrevista con la madre de Freixa, Mariona Roca, recuperan la experiencia de las supervivientes del Patronato de la Mujer, el órgano del franquismo encargado de ejecutar la represión ideológica y machista hacia las jóvenes que, a criterio de los padres y/u otras figuras de autoridad, se "desviaban" de la norma.
L’edat imminent (2024) de Clara Serrano Llorens y Gerard Simó Gimeno
Otra joya semioculta surgida del impulso colectivo de una nueva ola de cineastas de nuestro país. Lejos de confrontar generaciones, L’edat imminent plasma la conexión entre dos figuras vulnerables, un joven en situación precaria y la abuela que siempre lo ha cuidado, pero que ahora va perdiendo facultades. Un retrato de una juventud que, ante la adversidad, no pierde de vista la importancia de los afectos, en una película que también da la vuelta a algunos tópicos y paternalismos en cuanto a la representación del distrito barcelonés de Nou Barris se refiere.
Dies d’estiu i pluja (2025) de Clàudia Vila, Àlex Serra, Mireia Labazuy, Carla Sánchez, Eva Picazo, Miquel Roig
Una ficción con una clara conciencia generacional que refleja las inquietudes de la juventud contemporánea a partir del vínculo de amistad entre dos chicos y una chica que emprenden un viaje juntos en un momento de tránsito y fragilidad. Desde un claro sentir cinematográfico y una sensibilidad para filmar a las y los intérpretes en entornos naturales, las cineastas registran la confusión del grupo protagonista respecto a un futuro que no presenta muchas perspectivas, su fluidez sexual y la concepción más vulnerable de las masculinidades actuales, en una película que late al ritmo de la vida.
CON EL APOYO DE LA GENERALITAT DE CATALUNYA.
