Crítica — 15 pruebas de amor: La buena madre
En su primer largometraje, la directora francesa Alice Douard, conocida y premiada por cortometrajes como "L'attente" (2022), nos acerca a la maternidad de dos mujeres lesbianas, explorando a través de un retrato coral la idea de familia nuclear.
Cloe Masotta Lijtmaer
18 de junio 2026
15 pruebas de amor (Des preuves d’amour)
Año 2025
País Francia
Dirección Alice Douard
Guion Alice Douard
Producción Marine Arrighi de Casanova
Reparto
Ella Rumpf
Monia Chokri
Noémie Lvovsky
Emy Juretzko
Julien Gaspar-Oliveri,
Jeanne Herry
Muntatge Pierre Deschamps
Música Raphaël Hamburger
Distribución La Aventura
Duración 97 min
Género
Comedia
Drama
Fecha de estreno 19 de junio
Sinopsis
Céline espera su primer bebé. Pero no es ella quien está embarazada. En tres meses, su esposa Nadia dará a luz a su hija. Bajo la mirada de sus amistades, de su madre y de la ley, Céline busca su lugar y su sentido de la legitimidad, mientras lucha contra un sistema que le pone trabas para conseguir lo único que desea: ser la madre de su propia hija.
15 pruebas de amor (Des preuves d’amour)
Año 2025
País Francia
Dirección Alice Douard
Guion Alice Douard
Producción Marine Arrighi de Casanova
Reparto
Ella Rumpf
Monia Chokri
Noémie Lvovsky
Emy Juretzko
Julien Gaspar-Oliveri,
Jeanne Herry
Muntatge Pierre Deschamps
Música Raphaël Hamburger
Distribución La Aventura
Duración 97 min
Género
Comedia
Drama
Fecha de estreno 19 de junio
Sinopsis
Céline espera su primer bebé. Pero no es ella quien está embarazada. En tres meses, su esposa Nadia dará a luz a su hija. Bajo la mirada de sus amistades, de su madre y de la ley, Céline busca su lugar y su sentido de la legitimidad, mientras lucha contra un sistema que le pone trabas para conseguir lo único que desea: ser la madre de su propia hija.
En los créditos de inicio de 15 pruebas de amor escuchamos el archivo sonoro de la aprobación del matrimonio homosexual en la Assamblée National francesa, en 2013. La ópera prima de Alice Douard, estrenada en 2025 en la Semana de la Crítica de Cannes, y premiada en la 63.ª edición del Festival Internacional de Cine de Gijón, se sitúa en la primavera de 2014, y relata los últimos meses de embarazo de Nadia (Monia Chokri) y su inminente maternidad con Céline (Elia Rumpf). Pero, legalmente, sólo hay una madre. Desde el inicio de la película, Céline pierde el aliento, apresurada, atravesando París para llegar a tiempo a su cita con una abogada con la que va a tramitar la adopción de la hija que está gestando Nadia. Un trámite que sólo es posible en caso de que las dos madres hayan contraído matrimonio.
La película es un retrato coral de distintas maternidades, y también paternidades. En los encuentros de Céline y Nadia con distintas personas de su entorno, desde médicos, médicas, enfermeros y enfermeras hasta amistades que comparten su visión sobre la crianza, el concepto de maternidad normativo y heteropatriarcal se resquebraja. E incluso es puesto en cuestión, al mismo tiempo que su violencia silenciosa acompaña a Céline, que, para ser oficialmente la madre de la criatura por nacer, tiene que adoptarla y someterse a un trámite judicial.
La narración se desarrolla al ritmo de la música clásica y la música electrónica. El cuerpo en tensión de Céline, en su relación con su madre (una destacable interpretación de Noémie Lvovsky), incapaz de ver a su hija mientras ejecuta al piano las partituras de Beethoven, Chopin o Satie, se libera en la mesa de DJ; o con Nadia, en la pista de baile, acompasando su deseo al ritmo del dúo británico Disclosure. En los acordes de las distintas melodías que atraviesan el film, se entrecruzan la cadencia, incansable, de la norma, y el anudamiento afectivo de una madre ausente durante la infancia de su hija; y la cadencia del amor, en sus tensiones, vaivenes y gozosas entregas y encuentros.