Crítica — El olor a leche quemada: Mujeres granjeras
La ópera prima de la cineasta alemana Justine Bauer obtuvo el premio a la mejor producción en el Festival de Múnich. "El olor a leche quemada" es uno de los mejores ejemplos de una corriente de cine europeo que se ocupa del mundo rural contemporáneo, en lo que podemos llamar ‘neoruralismo’.
Nuria Vidal
3 de septiembre 2026
El olor a leche quemada (Milch ins Feuer)
Año 2024
País Alemania
Dirección Justine Bauer
Guion Justine Bauer
Producción
Kunsthochschule für Medien Köln
Sweet Godless
Turtle Film Productions
Reparto
Karolin Nothacker
Johanna Wokalek
Anne Nothacker
Sara Nothacker
Pauline Bullinger
Fotografía Pedro Carnicer
Montaje
Justine Bauer
Semih Korhan Güner
Música Chris Derksen
Género Drama rural
Distribución ConUnPack Distribució
Duración 78 min
Fecha de estreno 4 de septiembre de 2026
Sinopsis
En la región rural de Hohenlohe, Katinka vive con su familia en una explotación de vacas lecheras al borde de la ruina. Mientras el sector agrícola se hunde, ella sueña con continuar el negocio familiar, pese a que su madre no ve futuro en él. Su amiga Anna afronta un embarazo inesperado mientras ambas viven un verano marcado por las dudas y los cambios. Entre el trabajo, los campos y los animales, Katinka deberá decidir si está dispuesta a luchar por una forma de vida que parece condenada a desaparecer.
El olor a leche quemada (Milch ins Feuer)
Año 2024
País Alemania
Dirección Justine Bauer
Guion Justine Bauer
Producción
Kunsthochschule für Medien Köln
Sweet Godless
Turtle Film Productions
Reparto
Karolin Nothacker
Johanna Wokalek
Anne Nothacker
Sara Nothacker
Pauline Bullinger
Fotografía Pedro Carnicer
Montaje
Justine Bauer
Semih Korhan Güner
Música Chris Derksen
Género Drama rural
Distribución ConUnPack Distribució
Duración 78 min
Fecha de estreno 4 de septiembre de 2026
Sinopsis
En la región rural de Hohenlohe, Katinka vive con su familia en una explotación de vacas lecheras al borde de la ruina. Mientras el sector agrícola se hunde, ella sueña con continuar el negocio familiar, pese a que su madre no ve futuro en él. Su amiga Anna afronta un embarazo inesperado mientras ambas viven un verano marcado por las dudas y los cambios. Entre el trabajo, los campos y los animales, Katinka deberá decidir si está dispuesta a luchar por una forma de vida que parece condenada a desaparecer.
En los últimos cinco años ha surgido en Europa (incluida España) una corriente de cine que podemos llamar neorural. Son películas que reflejan la crisis de la vida en el campo y la vida de quienes se dedica a la agricultura y ven cómo cada día es más difícil sobrevivir en sus granjas. El olor a leche quemada, ópera prima de Justine Bauer, se inscribe plenamente en esta corriente y lo hace con un rigor y una frescura que sorprenden en un film de graduación de la Academia de Artes Audiovisuales de Colonia.
Justine Bauer conoce muy bien el mundo que retrata. Nacida en 1990, ella misma es hija de granjeros y está muy familiarizada con el entorno, el paisaje y el conflicto que quiere contar. Sobre todo, porque sabe que es una realidad muy desconocida y cargada de prejuicios. Lo pudo comprobar cuando intentó contar con intérpretes profesionales para su proyecto y se encontró con muchas reticencias hacia el hecho de interpretar a granjeros y agricultores.
Mejor dicho, granjeras y agricultoras, porque este es un film de mujeres. Mujeres de tres generaciones unidas por un lugar: la granja lechera que está a punto de hundirse. La protagonista es Katinka, una adolescente que tiene muy claro cuál es su sueño: quiere ser granjera, continuar el oficio de su madre, su abuela y todos sus antepasados. Pero tropieza con varios obstáculos. El primero, la herencia: en el campo alemán, como en tantos otros, la propiedad sólo la puede heredar el hombre, en este caso su hermano Adrien. No importa que ella sepa mucho mejor cómo hacer el trabajo; claro que, al paso que van, poca cosa heredará Adrien.
Katinka vive en una granja con su madre, su abuela y dos hermanas pequeñas, además de Adrien. En ese universo femenino de vacas y llamas, hay otra chica, Anna, amiga de Katinka y novia de Adrien. Los hombres prácticamente no existen. Adrien está siempre ausente; Mich es un amigo que aparece de vez en cuando. Sólo hay un personaje masculino importante: el vecino, incapaz de soportar la pérdida de su mundo. Es él quien provoca el olor a leche quemada al usar la leche de sus vacas para apagar un fuego de paja antes de renunciar definitivamente a luchar por su vida.

