Crítica — El príncipe de Nanawa: Filmar sin prisa, retratar la vida
Tras "Hoy partido a las tres" y "Las mil y una", la carrera de Clarisa Navas se consolida con El príncipe de Nanawa, una monumental película de no ficción filmada a lo largo de una década.
Marla Jacarilla
18 de junio 2026
El príncipe de Nanawa
Año 2025
País Argentina
Dirección Clarisa Navas
Guion Clarisa Navas
Producción
Autentika Films
Gentil Cine
Tekoha
Invasión Cine
Reparto
Ángel Stegmayer Caballero
Fabiana Centurion
Luci Caballero
Liz María Haedo
Clarisa Navas
Lucas Olivares
Fotografía
Lucas Olivares
Clarisa Navas
Montaje Florencia Gómez García
Distribución Producción Gentil
Duración 212 min
Fecha de estreno Juny 2026
Género Documental
Sinopsis
En el puente que separa Argentina de Paraguay, cientos de personas se agolpan en una suerte de caótico mercado, donde compran y venden aquellos productos con los que han traficado, cruzando la frontera una y otra vez. Entre ellas aparece Ángel, un niño de nueve años que destaca entre la multitud por diversas razones. A lo largo de diez años, la vida de Ángel se verá sometida a innumerables cambios que la cámara registrará.
El príncipe de Nanawa
Año 2025
País Argentina
Dirección Clarisa Navas
Guion Clarisa Navas
Producción
Autentika Films
Gentil Cine
Tekoha
Invasión Cine
Reparto
Ángel Stegmayer Caballero
Fabiana Centurion
Luci Caballero
Liz María Haedo
Clarisa Navas
Lucas Olivares
Fotografía
Lucas Olivares
Clarisa Navas
Montaje Florencia Gómez García
Distribución Producción Gentil
Duración 212 min
Fecha de estreno Juny 2026
Género Documental
Sinopsis
En el puente que separa Argentina de Paraguay, cientos de personas se agolpan en una suerte de caótico mercado, donde compran y venden aquellos productos con los que han traficado, cruzando la frontera una y otra vez. Entre ellas aparece Ángel, un niño de nueve años que destaca entre la multitud por diversas razones. A lo largo de diez años, la vida de Ángel se verá sometida a innumerables cambios que la cámara registrará.
El mundo contemporáneo nos ha acostumbrado a la celeridad por defecto. Tardamos cada vez menos en producir y consumir las cosas, la premura afecta a todas las fases de la cadena de producción, los reels de Instagram nos muestran lo fácil y rápido que es cocinar un pastel de pistacho o redecorar nuestra casa: 20 o 30 segundos, un minuto como mucho. Y, sin embargo… sin embargo sabemos que el tiempo sigue siendo imprescindible para muchas, muchas cosas. Que hay procesos que no se pueden realizar con prisas.
En el año 2015, la directora argentina Clarisa Navas se encontraba en la ciudad de Nanawa (Paraguay), filmando un documental para Canal Encuentro. Allí, por casualidad, Navas conoció a Ángel Stegmayer Caballero, un niño de 9 años que quería ser filmado porque, según él, "tenía algo que decir". Ante la persistencia del niño, la directora plantó la cámara ante él y pulsó el botón de REC. Fue entonces cuando la desbordante personalidad de Ángel, que hizo una caótica pero apasionada defensa del guaraní, empezó a quedar registrada. Por aquel entonces, ni Clarisa ni Ángel sabían que acabarían haciendo una película, pero la insistencia del niño, que le pidió a Clarisa que no se olvidara de él, fue posiblemente el principal motivo de que un pequeño gran milagro como El príncipe de Nanawa haya podido existir.
A lo largo de nada menos que diez años, han tenido lugar los numerosos encuentros entre Clarisa y Ángel. Algo parecido a Boyhood (Richard Linklater, 2014), sí, pero con mucho menos presupuesto y en un contexto radicalmente distinto: la frontera entre Argentina y Paraguay, un lugar en el que la extrema precariedad obliga a sus habitantes (incluido Ángel) a sobrevivir como buenamente pueden, trabajando en B y traficando con objetos que llevan de un país a otro.