Crítica — Las corrientes: La herida invisible
El tercer largometraje de la directora argentina Milagros Mumenthaler confirma su talento con una sugerente historia repleta de metáforas e interrogantes.
Marla Jacarilla
9 de julio 2026
Las corrientes
Año 2025
País Argentina
Dirección Milagros Mumenthaler
Guion Milagros Mumenthaler
Producción
Alina Film
Ruda Cine
Reparto
Isabel Aimé González-Sola
Esteban Bigliardi
Jazmín Carballo
Claudia Sánchez
Ernestina Gatti
Patricia Mouzo
Fotografía Gabriel Sandru
Montaje Gion-Reto Killias
Distribución Atalante Cinema
Duración 104 min
Fecha de estreno 8 de julio de 2026
Género Drama
Sinopsis
Tras la entrega de un prestigioso premio en Ginebra, la diseñadora de moda Lina Campbell tomará una repentina decisión que cambiará su vida. Por eso, cuando regrese a Buenos Aires con su familia, ya nada será lo mismo.
Las corrientes
Año 2025
País Argentina
Dirección Milagros Mumenthaler
Guion Milagros Mumenthaler
Producción
Alina Film
Ruda Cine
Reparto
Isabel Aimé González-Sola
Esteban Bigliardi
Jazmín Carballo
Claudia Sánchez
Ernestina Gatti
Patricia Mouzo
Fotografía Gabriel Sandru
Montaje Gion-Reto Killias
Distribución Atalante Cinema
Duración 104 min
Fecha de estreno 8 de julio de 2026
Género Drama
Sinopsis
Tras la entrega de un prestigioso premio en Ginebra, la diseñadora de moda Lina Campbell tomará una repentina decisión que cambiará su vida. Por eso, cuando regrese a Buenos Aires con su familia, ya nada será lo mismo.
Los siete primeros minutos de Las corrientes —aquellos que preceden a la aparición del título del film— son, sin duda alguna, un ejemplo de maestría narrativa. Incluso a pesar de que ningún personaje pronuncie ni una sola palabra (o tal vez, precisamente, por esa misma razón).
En la secuencia de inicio de Las corrientes, vemos a una mujer joven y hermosa que recibe un premio, aparentemente importante. Una multitud de personas elegantes aplauden, ella sonríe y recoge el premio. Cuando tiene la ocasión, se escabulle de la gente y se refugia en el baño. Vemos cómo se lava las manos, lanza el premio a la papelera, sale a la calle y se pone a caminar sin rumbo fijo por las calles de Ginebra. Llega a un puente y, sin pensarlo un solo segundo, se lanza al agua. ¿A qué se debe este arrebato inesperado? A continuación, cambia el plano y vemos cómo la mujer llega a un hotel, cubierta por una manta térmica de emergencia, de esas de color dorado, arrastrando una bolsa de basura con las que probablemente sean sus pertenencias. El paso decidido y la mirada abstraída, una imagen difícil de olvidar. Poco —o más bien nada— sabemos sobre lo que pasa por su cabeza, pero mucho podemos intuir o elucubrar. La mujer sube a su habitación de hotel e intenta ducharse, pero no es capaz. A partir de este momento, un irracional miedo al agua invadirá su vida. Una vida aparentemente ideal, con un empleo perfecto —diseñadora de moda de éxito—, un marido perfecto y una hija perfecta. Una vida que, por cierto, ya no volverá a ser como era antes. ¿O es que acaso nunca fue lo que aparentaba ser?