Crítica — Renoir: El duelo y la inocencia
En su segundo largometraje, la directora japonesa Chie Hayakawa continúa explorando temas como la muerte y la soledad. Esta vez, a través de los ojos de una niña de once años.
Marla Jacarilla
16 de abril 2026
Renoir
Año 2025
País Japón
Dirección Chie Hayakawa
Guion Chie Hayakawa
Producción
Ici et Là Productions
ARTE France Cinéma
Loaded Films
Happinet Corporation
Akanga Film Asia
Reparto
Yui Suzuki
Hikari Ishida
Lily Franky
Ayumu Nakajima
Yumi Kawai
Fotografía Hideho Urata
Montaje Anne Klotz
Música Rémi Boubal
Distribución Adso Films
Duración 120 min
Fecha de estreno 17 de abril de 2026
Género Drama
Sinopsis
La pequeña Fuki, una niña de 11 años con desbordante imaginación, empieza a descubrir el mundo, pero sus ganas de vivir contrastan con la triste situación familiar. Su padre se enfrenta a un cáncer terminal y su madre, angustiada por la situación, intenta salir adelante entre las constantes visitas al hospital y la precariedad económica que la atenaza.
Renoir
Año 2025
País Japón
Dirección Chie Hayakawa
Guion Chie Hayakawa
Producción
Ici et Là Productions
ARTE France Cinéma
Loaded Films
Happinet Corporation
Akanga Film Asia
Reparto
Yui Suzuki
Hikari Ishida
Lily Franky
Ayumu Nakajima
Yumi Kawai
Fotografía Hideho Urata
Montaje Anne Klotz
Música Rémi Boubal
Distribución Adso Films
Duración 120 min
Fecha de estreno 17 de abril de 2026
Género Drama
Sinopsis
La pequeña Fuki, una niña de 11 años con desbordante imaginación, empieza a descubrir el mundo, pero sus ganas de vivir contrastan con la triste situación familiar. Su padre se enfrenta a un cáncer terminal y su madre, angustiada por la situación, intenta salir adelante entre las constantes visitas al hospital y la precariedad económica que la atenaza.
En su perturbador —y al mismo tiempo conmovedor— debut en el largometraje, la directora japonesa Chie Hayakawa planteaba la posibilidad de una sociedad distópica en la que, ante el imparable envejecimiento de la población, la eutanasia a partir de los 75 años era promovida y fomentada por el gobierno.
Lo más inquietante de Plan 75 no era tanto la posibilidad de que la eutanasia fuese publicitada y estimulada a nivel gubernamental, sino que la sociedad que mostraba, enfocada en la optimización de los recursos y el aumento de la productividad, ya no es algo lejano y distópico, sino simplemente cotidiano y habitual. La película, estrenada en 2022, justo cuando el mundo se empezaba a recuperar de la pandemia de COVID19, ponía el dedo en la llaga al mostrar, sin excesos dramáticos pero con efectividad, cómo las presiones que ejerce el sistema capitalista acaban por condicionar nuestras vidas. En este caso, poniendo el foco en la tercera edad, un sector de la población que va en aumento progresivo y que supone uno de los mayores retos para las sociedades del futuro. El film, presentado en la sección Un Certain Regard de Cannes en 2022, recibió una Mención Especial de la Caméra d’Or.
Para el segundo largometraje —que tuvo su estreno mundial de nuevo en el Festival de Cannes, ahora ya en la sección oficial—, Hayakawa ha optado esta vez por acercarse a la infancia, ya que la protagonista indiscutible de Renoir es Fuki, una niña de 11 años sensible e inteligente (interpretada con naturalidad por la joven debutante Yui Suzuki), que se enfrenta por primera vez a la enfermedad y la muerte, ya que su padre sufre un cáncer terminal. Por otro lado, su madre Utako, agobiada por el trabajo, por la precariedad económica y por tener que sacar adelante a su hija sin ayuda, hace lo que buenamente puede, pero la complicada situación la distanciará de Fuji que, a sus 11 años, ve la vida de un modo muy distinto, enfrentándose no tan solo al inminente fallecimiento de su padre, sino también a una constante soledad. Esta soledad será, sin duda, la que remarque la distancia entre el mundo de Fuki y el de las personas adultas, y la imaginación se convertirá, de alguna manera, en la única tabla de salvación a la que aferrarse