Crítica — Yo no moriré de amor: Hacerse adulta, acompañar en la enfermedad
Con su ópera prima, Marta Matute arrasó en el pasado Festival de Málaga. "Yo no moriré de amor" se llevó la Biznaga de Oro a la mejor película, y también dos Biznagas de Plata: a la mejor actriz (la debutante Júlia Mascort) y al mejor actor de reparto (a Tomás del Estal). Unos galardones que reconocen el valor de una película basada en las vivencias de la directora, y que aborda un tema importante: el modo en que la enfermedad, y los cuidados que conlleva, pueden convertirse en una prueba de resistencia para una familia.
María Adell Carmona
7 de mayo 2026
Yo no moriré de amor
Año 2026
País España, Bélgica
Dirección y guion Marta Matute
Producción
Solita
Elastica
Saga Films
Reparto
Júlia Mascort
Laura Weissmahr
Sonia Almarcha
Tomás del Estal
Fotografía Sara Gallego
Montaje Carlos Cañas
Distribución Elastica
Duración 94 min
Fecha de estreno 8 de mayo de 2026
Género Drama
Sinopsis
A sus 18 años, Claudia no quiere ser una heroína. La enfermedad de su madre irrumpe como una tormenta silenciosa que obliga a redefinir los roles en una familia que lleva tiempo desconectada. Entre el deber de cuidar y el deseo de vivir como cualquier chica de su edad, Claudia busca un modo de habitar esa nueva realidad, que transformará los vínculos entre toda la familia.
Yo no moriré de amor
Año 2026
País España, Bélgica
Dirección y guion Marta Matute
Producción
Solita
Elastica
Saga Films
Reparto
Júlia Mascort
Laura Weissmahr
Sonia Almarcha
Tomás del Estal
Fotografía Sara Gallego
Montaje Carlos Cañas
Distribución Elastica
Duración 94 min
Fecha de estreno 8 de mayo de 2026
Género Drama
Sinopsis
A sus 18 años, Claudia no quiere ser una heroína. La enfermedad de su madre irrumpe como una tormenta silenciosa que obliga a redefinir los roles en una familia que lleva tiempo desconectada. Entre el deber de cuidar y el deseo de vivir como cualquier chica de su edad, Claudia busca un modo de habitar esa nueva realidad, que transformará los vínculos entre toda la familia.
Yo no moriré de amor se inicia con un cumpleaños, el de la madre de familia, al que su hija pequeña, Claudia (Júlia Mascort) llega tarde después de haber pasado la noche con sus amistades y su novia. En el balcón, el padre (Tomás del Estal), fumando, ausente y apartado de su familia, hablando con un amigo. En la mesa, la cumpleañera, impecablemente arreglada y peinada, una amiga y la hermana mayor (Laura Weissmahr), que se ha encargado de todo: elegir la tarta, comprar el regalo. No le hace falta nada más a Marta Matute, la directora y guionista, para establecer desde bien temprano todos los roles (la madre como nexo de unión, pero también figura exigente a la que complacer, el padre distante, la hija diligente y responsable, la hija independiente y un tanto díscola) en una familia que, como muchas otras, pronto se verá sometida a una prueba de estrés y resistencia. Es una buena decisión por parte de Matute, también, plantear desde bien temprano las consecuencias de la enfermedad: la mirada ausente de la madre durante su cumpleaños y el uso erróneo que hace de unos vasos diminutos para servir unas infusiones nos permite atisbar las primeras consecuencias de una degradación mental y física en un estadio muy inicial, pero que todo el mundo en esa mesa ya conoce. Matute nos ahorra, pues, el descubrimiento de la enfermedad, su diagnóstico y el impacto que este tiene en un principio en la familia de la enferma, para centrarse en las consecuencias vitales y emocionales que el cuidado de una persona dependiente acarrea para las personas que la quieren.