Alia Syed — "Encontré la cámara en sí misma un objeto hermoso"
La veintena edición del Festival Punto de Vista de Pamplona puso en foco la obra de la cineasta experimental británica de origen pakistaní Alia Syed. Las dos sesiones programadas trazaban un recorrido desde sus primeras exploraciones en 16 mm hasta sus trabajos más recientes, revelando una práctica atravesada por la materialidad del cine, la memoria emocional, la traducción entre las culturas y las fracturas de la identidad.
Mariana Hristova
28 de mayo 2026
Nacida en 1964 en Swansea, Alia Syed desarrolla su vida y trabajo entre Londres y Glasgow, donde ha construido una trayectoria dedicada al cine experimental en el Reino Unido. Sus películas se han mostrado en reconocidas instituciones internacionales como Los Angeles County Museum of Art, la Bienal de Moscú, Tate Modern, Tate Britain y WKV Stuttgart, e incluso en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía en Madrid. No obstante, la retrospectiva en Pamplona en el Festival Punto de Vista, comisariada por María Palacios Cruz, supone la primera revisión exhaustiva de su obra en España y traza un recorrido por cinco décadas de práctica en el ámbito de la imagen en movimiento.
La primera sesión, construida por cortometrajes de 16 mm, creados entre 1986 y 2011, proponía un acercamiento a sus inicios, donde el cine aparece no sólo como herramienta de registro, sino como una materia que se manipula, se interviene y, en ocasiones, se erosiona. Películas como Swan, Fatima’s Letter, Eating Grass o Priya evidencian una relación física con el celuloide y una búsqueda formal vinculada al cine estructuralista, al tiempo que introducen preocupaciones persistentes en su obra: la inestabilidad de la memoria, el desplazamiento, la traducción y las tensiones entre lo íntimo y lo político. En ellas, la experiencia urbana – particularmente el tránsito entre Glasgow y Londres en Fatima’s Letter, pero también entre Londres y Lahore en Eating Grass– se cruza con contextos históricos marcados por el conflicto, el auge del feminismo, las políticas identitarias y el surgimiento de nuevas formas de representación en el Reino Unido de los años ochenta y noventa.
La segunda sesión, presentando obras entre 2014 y 2025, ampliaba este mapa hacia trabajos posteriores como Points of Departure y Snow, donde el archivo, la ausencia y la figura significante del padre adquieren un peso central. Frente a la imposibilidad de encontrar imágenes que representen la experiencia de la comunidad asiática escocesa en los archivos británicos, sobre todo de la BBC, Syed opta por desplazar la mirada hacia objetos, texturas y rastros materiales, construyendo narrativas desde lo que falta o ha sido borrado. En este tránsito, su cine se puebla de presencias fantasmales: mujeres que habitan mitos, cartas y rituales en las primeras obras; padres y madres, archivos y relatos de migración en las más recientes. Entre ambas sesiones, emerge una constante: la exploración de una identidad en tránsito, situada entre lenguas, territorios y memorias fragmentadas.
Más que una evolución lineal, el programa revelaba un movimiento continuo entre abstracción y narración, entre lo material y lo sensorial, donde el cine funciona como un espacio de negociación entre experiencia personal e historia colectiva. En este contexto, la conversación con la cineasta se adentra en los procesos que sostienen su práctica: desde su fascinación inicial por la mecánica de la cámara hasta su forma de trabajar con la memoria, la improvisación y la relación entre imagen, sonido y tiempo.