Ildikó Enyedi — Aprender a conectar con la naturaleza
"El amigo silencioso", de la directora húngara Ildikó Enyedi, se estrenó en la Mostra de Venecia 2025, donde obtuvo el premio a la mejor actriz emergente para Luna Wedler y el Premio FIPRESCI de la crítica. Presentado en la Seminci de Valladolid, este hermoso film sobre las conexiones con la naturaleza ganó la Espiga de Plata en el último festival dirigido por José Luis Cienfuegos. Allí, Marta Armengou tuvo oportunidad de hablar con la directora y guionista.
Nuria Vidal y Marta Armengou
14 de mayo 2026
Ildikó Enyedi nació en Budapest en 1955, un año antes de la revuelta húngara contra el control soviético. Toda su formación como artista primero, y como cineasta después, la desarrolló en la Hungría comunista. En 1989 ganó la Cámara de Oro de Cannes con su primera película, Mi siglo XX, donde la relación de la ciencia y el pensamiento ya estaba muy presente. En 1999 dirige Simón el Mago, donde exploraba la psicología y la magia.
Después de este film, Ildikó Enyedi dejó de dirigir durante 18 años. Nunca abandonó el cine, pero no volvió a ponerse tras las cámaras hasta 2017, con En cuerpo y alma, estrenada en la Berlinale, donde ganó el Oso de Oro. Cuatro años después, en 2021, compitió en Cannes con La historia de mi mujer. Tras otro periodo de cuatro años, estrenó El amigo silencioso en la Mostra de Venecia.
El amigo silencioso es un árbol, un majestuoso ginkgo de más de 200 años que crece en el parque de la universidad alemana de Marburgo. Este árbol es el testigo callado y protector de tres historias, mejor dicho, de tres procesos, que tienen la naturaleza, el pensamiento y la ciencia como nexos comunes. En 2020, en plena pandemia del COVID-19, un neurocientífico de Hong Kong (Tony Leung), especializado en investigar el cerebro de los bebés, se encuentra confinado casi en solitario en la universidad donde ejerce como profesor invitado. En el silencio y la quietud del recinto, inicia un experimento de comunicación y exploración con el ginkgo centenario, guiado desde la distancia por una joven científica francesa (Lea Seydoux). En 1972, un joven estudiante de la universidad, Enzo Brumm, escéptico respecto al mundo de las plantas, ve cómo su percepción de la naturaleza cambia totalmente a partir de la observación y la escucha de un pequeño geranio que contempla, desde una ventana, al magnífico ginkgo. En 1908, Grete (Luna Wedler), la primera mujer admitida como estudiante en la universidad, pasea bajo el ginkgo y descubre en la fotografía un instrumento perfecto para entender y explorar los secretos más ocultos de las plantas.
Para contar estas historias, Ildikó Enyedi, con la colaboración de su director de fotografía Gergely Pálos, premiado en el Festival de Chicago, utiliza distintos lenguajes cinematográficos, combina el blanco y negro con el color y usa cámaras de 16 mm, de 35 mm y digitales. El resultado es un film fascinante y sensual y, al mismo tiempo, profundamente científico. Una película que te hace mirar las plantas de otra manera.