LIBROS

El cuerpo nazi. El cuerpo contenido: La estética del poder en el cine de Leni Riefenstahl — Anatomía del mito ario y su propaganda

La cineasta, escritora y productora independiente Nayra Sanz Fuentes analiza cómo la llegada del nacionalsocialismo alemán utilizó y moldeó el cuerpo individual y colectivo para convertirlo en un ‘Cuerpo-Estado’ adoctrinado y dirigido hacia ideales nazis con el mito ario y su destino único como principales pilares. La imagen constituiría el medio fundamental de difusión de su ideología, en el que el cine sobresalió como el vehículo político más propagandístico. Y tras él, la figura de Leni Riefenstahl, siendo su más leal artífice.

Estrella Millán Sanjuán

Portada llibre El cuerpo nazi

La idea de El cuerpo nazi. El cuerpo contenido. La estética del poder en el cine de Leni Riefenstahl (2026) de Nayra Sanz Fuentes, publicado por la editorial Trotta, nació tras la lectura de la noticia del fallecimiento de Leni Riefenstahl (1902-2003). Aquella directora que construyó hace casi cien años un poderoso imaginario sobre el nazismo que aún tiene resonancias estéticas en la técnica cinematográfica y publicitaria debido a su calidad estilística e innovaciones de puesta en escena. Sin duda, su figura inquietante, depositaria de luces y sombras, ha suscitado muchas filias y fobias por sus dotes artísticas, enturbiadas a causa de su estrecha relación con Adolf Hitler, Joseph Goebbels y la cúpula nazi, causantes del exterminio de la población judía y de otros pueblos durante la II Guerra Mundial. 

Manuel García Roig en su libro Leni Riefenstahl (2017) se pregunta si fue una cineasta nazi o más bien, la cineasta favorita del Tercer Reich. "Con independencia de sus afinidades ideológicas en un tiempo tan convulso de la historia europea, pocas directoras como ella alcanzaron en su cine tantas altas cotas de unidad estilística al expresar (…) el mismo anhelo: una tenaz y persistente búsqueda de la belleza". Por su parte, muchos años antes el historiador Anthony Slide en el prólogo del libro Leni Riefenstahl and Olympia (1986) reflexionaba: "Leni Riefenstahl es, sin duda, uno de los nombres más controvertidos en la historia del cine. Una gran parte del público, tanto dentro como fuera de la industria cinematográfica, continúa vilipendiándola con acusaciones de estrechos lazos con Hitler y el Partido Nacionalsocialista. Una minoría la reconoce por lo que indudablemente es: la más grande de todas las directoras de cine (pasadas y presentes) y una cineasta documental fundamental". A pesar de que en los años sesenta y setenta se empezó a reivindicar su figura por el valor formal y estético de su cine —por parte de artistas de renombre como Jonas Mekas, Mick Jagger, Helmut Newton y Andy Warhol, y de la revista Cahiers du cinéma, que se interesó por su cine de autor—, en los años ochenta aún existía muchísima controversia y animadversión hacia ella, que seguía viva, y Slide intentaba compensarlas realzando su obra.

Este interesante ensayo se materializa tras una amplia y dilatada investigación de la cineasta española sobre el cambio sociopolítico que sufrió Alemania con la irrupción del nacionalsocialismo y la llegada al poder de Hitler. Nos hallamos ante un estudio que no profundiza extensamente en los factores históricos y políticos que provocaron el ascenso de este régimen implacable, sino que se enfoca primordialmente en la influencia sobre el cuerpo como modelo político y unificador de una sociedad destinada a cambiar sustancialmente en los doce años de nazismo.

La misma autora lo explica al inicio. Su propósito no es aportar datos nuevos sobre la biografía de la directora alemana. Tampoco indagar en un análisis histórico, sino plantear su tesis acerca de los conceptos, de cuño propio, de cuerpo contenido y realismo idealista, desarrollados en un contexto muy concreto y puestos en marcha por el régimen y que atañen a la utilización del cuerpo con una doble vertiente. Por un lado, para perfilarlo como un modelo cercano a una concepción clásica griega, buscando una imagen pura de la raza aria, pero desprovista de la carga intelectual que perseguían los clásicos. Y, por otro, un cuerpo como contenedor de la ideología inoculada tras un férreo y calculado sometimiento desde la educación, la asociación, las leyes, el arte, la represión y el odio al diferente. Estos dos conceptos se repetirán con asiduidad a lo largo de la lectura, subrayando una idea que no existía al inicio de su investigación, sino que brotaría durante el proceso cuando percibió que la medicina, la política, la coerción, el arte, la implantación de actividad física tenían un denominador común: el cuerpo y todo el peso impuesto sobre él por una maquinaria ideológica y cercenadora del nuevo régimen que se había implantado tras la República de Weimar.

El cuerpo nazi. El cuerpo contenido se divide en tres partes que comienzan con un recorrido por las dinámicas sociopolíticas y culturales, seguidas de la manipulación a su antojo de estudios antropológicos o biológicos que derivaron en la creencia de la existencia de una raza superior que había que perpetuar. Le seguirá un análisis sobre el concepto de Estado contenido y su relación con el cuerpo individual bajo un totalitarismo vigilante y coercitivo, finalizando con el cine como medio de propaganda de la ideología del régimen nazi, cristalizado en el cine de Leni Riefenstahl. La directora realizó más trabajos para el partido, pero destacaron dos sobremanera por recoger perfectamente la esencia que pretendía Hitler en su utópico y cruel proyecto.

En concreto, El triunfo de la voluntad (1935) es un documental galardonado en París y Venecia que ensalzaba el espíritu ario y nazi, así como la figura del Führer como nuevo Mesías salvador del pueblo durante su llegada triunfal en avión, durante el famoso congreso del partido nazi en Núremberg. Acto provisto de un tono de ceremonia religioso-política que recoge perfectamente la directora. Por su parte, Olympia (1938), el documental sobre los Juegos Olímpicos de Berlín en 1936 que reunió patriotismo, la esencia e "iluminación" del nacionalsocialismo junto al espíritu quasi divino con que aparecían los deportistas, idealizados bajo el modelo estatuario griego y los elementos naturales que tanto gustaban a Hitler, se convertiría en una obra maestra de gran calado artístico también. Una película que hace cuestionarse, según reflexiona la escritora, si la ética y estética pueden ir unidas o hay que disociarlas. La autonomía de la forma y el contenido se sitúa siempre en ese debate que ha atravesado la historia del arte.

Regístrate y podrás leer 5 artículos gratuitos al mes

Ya tengo cuenta, Iniciar sesión.

suscripción mensual

4,99€

al mes

suscripción anual

49€

al año
PRUEBA GRATIS 30 DÍAS

suscripción FAN CLUB

99€

al año

Elige una de nuestras suscripciones para poder leer todos los artículos sin límites y así poder ofrecerte los mejores contenidos:

SUSCRÍBETE

Te quedan /5 artículos para leer este mes

|

Suscríbete si quieres tener acceso ilimitado

Close