LIBROS

El deshielo de la voz — Escribir las miradas, escuchar las imágenes

"El deshielo de la voz. Las cineastas y sus tentativas de escribir lo femenino" se interroga por la huella autoral en las propuestas de distintas creadoras del siglo XXI.

Cloe Masotta Lijtmaer

Escribir las miradas, escuchar las imágenes

El deshielo de la voz. Las cineastas y sus tentativas de escribir lo femenino (Tirant Editorial, 2026) de Shaila García Catalán y Jessica Izquierdo Castillo (eds.), se sitúa en el marco de tres proyectos dirigidos por las dos editoras del libro, financiados por la Universitat Jaume I, la Conselleria d’Innovació, Universitats, Ciència i Societat Digital de la Comunitat Valenciana, y el Instituto de las Mujeres – Ministerio de Igualdad[1]. Los tres plantean un acercamiento a la intimidad, los vínculos y el análisis del discurso audiovisual del cine español del siglo XXI. En la introducción, titulada "Érase una voz… una por una", García Catalán e Izquierdo Castillo abren la cuestión que atraviesa todo el libro: "¿Cómo reconocer una voz autoral y singular en un oficio colectivo? ¿Cómo reconocer una voz que no se borre entre las exigencias de una industria?". Así, la búsqueda de esta voz abre otro concepto nodal en el libro, el de estilo: "Podríamos decir que la voz autoral nace de una inevitable repetición, de lo que insiste, de lo que deviene estilema y estilo hasta hacer firma e, incluso, cierta insignia, y un nombre propio entre los espectadores, la crítica y la industria. Por ello, cuando analizamos los textos fílmicos y rastreamos en la escritura fílmica la voz enunciativa hablamos precisamente de esas marcas que transportan la huella de un decir". 

Tras dicha huella transcurre la primera parte del libro titulada "Se escabulle… pero retorna", que propone diversos acercamientos a cineastas contemporáneas españolas, en diálogo con creadoras de otras geografías, como Alice Rohrwacher, en una estimulante invitación a ver o a volver a ver sus películas. Así, Aarón Rodríguez Serrano analiza la cinematografía de Jaione Camborda, descubriéndonos el cortometraje Nimbos (2015), que prefigura algunas cuestiones centrales relacionadas con la figuración del cuerpo y la articulación de la mirada en sus largometrajes Arima (2019) y O corno (2020). En esta parte del libro hallamos también algunos capítulos con un marcado enfoque psicoanalítico del análisis fílmico, que se aproximan, por ejemplo, al goce y su imposibilidad, en Creatura (2023) de Elena Martín, o a la iconografía de Ofelia, en la película El agua (2022) de Elena López Riera.  

Esta primera parte introduce a directoras que hacen imagen de lo íntimo, del deseo, del cuerpo que goza, que centran su representación cinematográfica en una constelación de miradas que, al volverse hacia la espectadora, al interpelarla, se subvierte. Pues estas cineastas desplazan la mirada androcéntrica, y, en casos como el de Céline Sciamma, responden a una representación del amor heterocentrada. La piel y el óleo, la piel y el agua, y el goce háptico son recorridos en los textos sobre Retrato de una mujer en llamas de la realizadora francesa, escrito por Lledó Morales Roig, y sobre El agua de López Riera. En este último, Edurne Larumbe Villarreal nos ofrece una rica constelación iconográfica y literaria desde la Ofelia de Shakespeare, o la que flota en las aguas en el lienzo del pintor prerafaelita John Everett Millais, en que "su cuerpo es relegado a ser un objeto visual más igualado a las flores, el agua o la naturaleza que le rodea, evidenciando que quien domina la escena es el artista". A esta mirada y "deshumanización, en la que la conversión en objeto estético hace que se estetice también su muerte", responden las "Ofelias" retratadas en 1867 por de Julia Margaret Cameron, en los albores de la historia de la fotografía, que ya no son objeto de goce escópico eminentemente masculino, y la Ofelia que atraviesa con su mirada inerte el lienzo Waterlily (1909) de Alice Pike Barney, llegando hasta la protagonista que se entrega al río en la película de Elena López Riera. Y a las miradas de las mujeres entrevistadas en El agua, que, junto a estas representaciones de Ofelia, interpelan a la espectadora, y que, al hilo del texto de Larumbe Villarreal, las imaginamos portadoras de todas las otras miradas, en un recorrido desde la pionera de la fotografía hasta la cineasta valenciana.

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