Tesoros escondidos — Pechos eternos: Queda la poesía
Es un misterio, como suele serlo la poesía, que Kinuyo Tanaka fuera capaz de eludir el sentimentalismo al abordar la experiencia de una mujer que, a las puertas de la muerte a causa de un cáncer devastador, siente una alegría inesperada al entregarse al deseo sexual. La contención sentimental, que hace posible que aparezca una emoción profunda, me maravilla.
Imma Merino
16 de julio 2026
Pechos eterno (Chibusa yo eien nare)
Año 1955
País Japón
Dirección Kinuyo Tanaka
Guion Sumie Tanaka
Producción
Koi Eisei
Sakagami Shizou
(Estudio Nikkatsu)
Reparto
Yumeji Tsukioka
Ryoji Hayama
Junkichi Orimoto
Masayuki Mori
Yôko Sugi
Shirô Osaka
Fotografía Kumenobu Fujioka
Música Takanobu Saito
Montaje Tadashi Nakamura
Plataforma Filmin
Género Drama
Duración 106 min
Fecha de estreno 23 de noviembre de 1955 en Japón
Sinopsis
Fumiko expresa en sus poemas el malestar que le causa un matrimonio infeliz. Después de divorciarse del marido, al descubrir que le es infiel, sufre un cáncer de mama con metástasis. Antes de morir en un hospital, la visita un periodista que aprecia la poesía de Fumiko, quien siente junto a él que vive sus días más felices.
Pechos eterno (Chibusa yo eien nare)
Año 1955
País Japón
Dirección Kinuyo Tanaka
Guion Sumie Tanaka
Producción
Koi Eisei
Sakagami Shizou
(Estudio Nikkatsu)
Reparto
Yumeji Tsukioka
Ryoji Hayama
Junkichi Orimoto
Masayuki Mori
Yôko Sugi
Shirô Osaka
Fotografía Kumenobu Fujioka
Música Takanobu Saito
Montaje Tadashi Nakamura
Plataforma Filmin
Género Drama
Duración 106 min
Fecha de estreno 23 de noviembre de 1955 en Japón
Sinopsis
Fumiko expresa en sus poemas el malestar que le causa un matrimonio infeliz. Después de divorciarse del marido, al descubrir que le es infiel, sufre un cáncer de mama con metástasis. Antes de morir en un hospital, la visita un periodista que aprecia la poesía de Fumiko, quien siente junto a él que vive sus días más felices.
Quizá ocurrió mientras conversábamos sobre Ozu o Mizoguchi, con quienes Kinuyo Tanaka demostró especialmente sus cualidades como actriz, pero el caso es que Ángel Quintana fue la primera persona que, hace ya unos cuantos años, me habló de Pechos eternos contándome que la descubrió de joven, sintiéndose profundamente conmovido, en una sesión de la Cinémathèque Française. De hecho, supe de la existencia de esta película gracias a él, que entonces añadió que le extrañaba que no fuera más conocida y reivindicada. Me lo dijo valorando la puesta en escena, que da cuenta del talento de Tanaka como cineasta, pero también la sensibilidad y la audacia con que se aborda la historia de una mujer a la que se le practica una doble mastectomía a causa de un cáncer extendido a los pulmones, y que no sólo escribe a partir de su propia experiencia, que pasa radicalmente por el cuerpo, sino que, padeciendo una enfermedad terminal, vive intensamente sus últimos días a través de un amor inesperado que libera su deseo sexual.