Crítica — 3 series para pasar un buen rato este verano
El verano es un buen momento para descubrir nuevas series o recuperar las que han quedado pendientes durante el resto del año. Y, si hay un género que siempre apetece cuando bajan las revoluciones, es la comedia. Pero no cualquier comedia: aquellas que, además de hacernos reír, saben retratar las contradicciones del presente, construir personajes memorables y hablarnos de las relaciones, las inseguridades o los cambios vitales con inteligencia y sensibilidad.
Redacción
13 de agosto 2026
Yo siempre a veces
Te proponemos tres títulos que comparten ese espíritu, a pesar de ser muy distintos entre sí. La quinta y última temporada de Hacks, que se despide manteniendo intacta la química entre sus protagonistas; Yo siempre a veces, una mirada fresca y generacional sobre el paso a la vida adulta; y Millennial Mal, una sátira tan incómoda como divertida sobre las angustias de una generación que intenta encontrar su sitio en el mundo. Tres series con protagonistas femeninas complejas, humor afilado y mucho más que ofrecer que unas cuantas risas. Porque las mejores comedias son, a menudo, las que nos hacen pensar mientras reímos.
1- Hacks (Temporada 5 y última) (HBO Max)
Después de cinco años y doce (por el momento) Premios Emmy, Hacks, la comedia televisiva más exitosa de la última década, ha llegado a su fin. Y lo ha hecho, como no podía ser de otro modo, exhibiendo un amor profundo hacia sus personajes que se refleja en el que las dos protagonistas, Ava Daniels y Deborah Vance (las imbatibles Hannah Einbinder y Jean Smart, la mejor pareja de la ficción serial reciente), sienten la una por la otra. Hacks fue, desde el principio, una comedia ambientada en un universo profesional, pero con ecos de la comedia romántica y de la screwball clásica, en la que dos personajes en principio opuestos estaban condenados a entenderse. A lo largo de cinco temporadas, la relación laboral y personal de Ava, la guionista millennial y un poco bocazas, y Deborah, la superdiva cómica de la generación boomer, ha sufrido altibajos, y las tensiones entre ellas han generado chocantes cliffhangers (como el del desenlace de la tercera temporada) y constituido el motor de temporadas enteras (la cuarta, especialmente). Desde mediados de la cuarta temporada, sin embargo, y sobre todo desde el emocionante penúltimo episodio de la misma ("A Slippery Slope"), las creadores y el creador de la serie, Lucia Aniello, Paul W. Downs y Jen Statsky, han decidido estabilizar esa relación intergeneracional entre Ava y Deborah y darle espacio para que florezca como lo que siempre fue: un vínculo amoroso entre dos amigas que, pese a los deseos de las fans (sobre todo del abundante fandom queer de la serie), es, más que otra cosa, una conexión espiritual y emocional que va mucho más allá de los límites del sexo y del amor romántico.
Lee la crítica entera de Hacks (Temporada 5).
2- Yo siempre a veces (Movistar Plus+)
Dos Martas, Marta Bassols y Marta Loza, están al frente de Yo siempre a veces, la serie producida por Suma Content (la productora de Javier Ambrossi y Javier Calvo) que Movistar Plus+ estrenó el pasado 23 de abril y que acaba de proyectarse en el festival Canneseries, donde ha ganado el premio al mejor guion. Los seis breves episodios de Yo siempre a veces dan para mucho. Narran un enamoramiento explosivo, el de Laura (Ana Boga) y Rubén (David Menéndez), un embarazo inesperado y el viacrucis que Laura tiene que atravesar, con un bebé a cuestas, de casa en casa por una Barcelona gentrificada y precarizada. Hablamos con Bassols y Loza, creadoras y guionistas de la serie y, respectivamente, también actriz y directora, sobre maternidades disidentes, heroínas poliédricas, precariedad y clase social.
Lee la entrevista a Marta Bassols y Marta Loza, creadoras y guionistas de Yo siempre a veces.
3- Millennial Mal T.1 (Filmin)
Objetos decorativos, fotografías y postales sobre paredes verde pastel rodean a una Judith que aún está en la cama, a punto de empezar su rutina diaria: alimentar a su gato, hacer aeróbicos que ve en la televisión, tomar colágeno y empaquetar el crucigrama que lleva al trabajo –todo mientras van apareciendo los créditos en Comic Sans, un gesto que habla por sí solo–. La apertura de Millennial Mal nos presenta a su protagonista a través de su espacio, haciendo que, incluso antes de tener contexto de la premisa, sintamos que ya la conocemos. No es casual que lo primero que veamos sea la habitación, un espacio que directoras como Sofia Coppola o Greta Gerwig han percibido como fundamentales en la construcción cinematográfica de universos íntimos de la chica adolescente (aquello que se ha llegado a conocer como "bedroom aesthetics"). Aquí está la clave y, al mismo tiempo, el contraste que de entrada plantea Lorena Iglesias, creadora y actriz de la serie: una mujer adulta que se nos presenta a través de estrategias narrativas usualmente asociadas a géneros como el coming of age y la comedia universitaria. Estos nunca se esconden; por el contrario, saltan a la vista en todo momento, y esto parece ser una declaración de intenciones.
Lee la crítica entera de Millennial Mal.


